...una helada ráfaga de viento que congeló una lágrima que recorría su mejilla.
...una enorme caca de perro que le ensució la suela de la zapatilla entera.
...sigo mismo, reflejado en un pequeño charco situado a la salida de la cafetería, donde las pequeñas gotas que caían difuminaban su figura, difícilmente distinguible por el tenue haz de luz de una vieja farola desgastada por los años.
Desde que aquellos ojos le robaron su alma, sólo vivía para volver a verlos. Pero ya hacía tres meses del aquel fugaz encuentro, y ya estaba perdiendo la esperanza. No se atrevió a decirle nada en aquella ocasión, lo cual le dolía y le atormentaba ,quizá más, su triste existencia. La tenía que volver a ver, pero no sabía como.
Fue en ese momento cuando introdujo sus manos en el bolsillo, con tan mala fortuna que el libro se precipitó al vacio. No se dio cuenta que después de su infructuosa espera se había guardado el libro en el bolsillo de su chaqueta. "Sólo me faltaba esto... ahora sí que estoy realmente solo" pensó. El libro cayó en uno de los extremos de un charco. Pese que actuó con rapidez, no pudo evitar que el libro absorviera gran parte de agua. Observó, entristecido, que todas las páginas del libro habían quedado totalmente ilegibles. Bueno, en realidad no, cuando llegó a la última página se dio cuenta de que una frase no se habia diluido con el agua. Es más, dicha frase estaba completamente seca a diferencia del resto de las páginas. Leyó aquellas palabras una sola vez. Una sola. No más. Una fuerza desconocida empezó a recorrerle sus venas, y tembló de emoción. El mensaje sólo podía significar una cosa. Él lo sabia. El mensaje simplemente decía: ...
P.D.: Te devuelvo el final XD. No sabía que se te diera tan bien la vida literaria XD. Como ves he hecho lo que he podido, puesto que no me consideró un hombre de letras, sorry. Espero ansioso que sigas la historia (la tuya o la mia, me da igual).
Un saludo!!!
Respuesta a Centelles:
... 42.
P.D: vaaya, me has robado una sonrisa, además del protagonismo de la entrada ya que tu texto es de mayor calidad que el mío XD. Eso no se hace :P
Gracias por el esfuerzo de continuar con el final aunque casi te haya obligado a hacerlo :)
[...] Leyó aquellas palabras una sola vez. Una sola. No más. Una fuerza desconocida empezó a recorrer sus venas, y tembló de emoción. El mensaje sólo podía significar una cosa. Él lo sabia. El mensaje simplemente decía: ...
"Sigue tu camino".
Y así lo hizo, sin dar pie a las numerosas dudas que le acompañaban esa noche, mojadas y arraigadas en lo más profundo de su corazón. No es que vislumbrara ningún tipo de fórmula mágica para disipar su desasosiego, simplemente comprendió que llegado a aquel punto, ni siquiera cabía la posibilidad de olvidarse de ella. Caminó bajo la lluvia através del centro de la ciudad, intentando encontrar un motivo de risa en su historia, una explicación a la sonrisa que no podía dejar de dibujar por inocente. Quizá sólo fuese cuestión de eso...
Empezó a llover con más fuerza, y se dejó llevar por la sensación de frío y dulce melancolía de la que tanto hablaba. En el fondo, comprendía que su situación no había cambiado. Seguía estando solo mientras le regalaban un resfriado que maldeciría días más tarde. Aún así se sintió irónicamente afortunado por haberse dado cuenta. Estaba enamorado y era un caso perdido. De alguna forma, seguía siendo bonito.
El domingo por la mañana...
lo despertó un insolente rayo de luz que se filtraba por la ventana. A su lado, en la mesita, descansaba su pequeño libro. Suspirando, lo cogió y lo abrió por la última página, esperando encontrar algo que le llenase el corazón. Por más que buscaba entre las palabras, no encontraba la frase. Ya al borde de la deseperación lo entendió: todo había sido un sueño.
El libro estaba en perfecto estado, no había rastro de humedad. En la ventana, sus plantas, todavía secas, casi muertas, le arrebataron la poca esperanza que le quedaba: todo había sido un sueño.
Se sienta en el borde de la cama intentando aceptar la realidad, pero no es fácil cuando se empeña en jugar con él... Permanece así durante unos momentos, quizás horas, intentando ordenar las piezas, pero ya ni siquiera está seguro de qué es real y qué no.
Quizás por eso sólo logra recordar sus ojos. Le invade la angustia, intenta recordar más, pero sólo encuentra unos preciosos ojos negros. No está seguro de sus labios, sólo sus ojos... Un sudor frío le recorre la espalda mientras se da cuenta de que todo había sido un sueño. Totalmente hundido, recuerda la mañana de hace tres meses en la que empezó a buscar al ángel que había sido puesto en la tierra solo para él. "Y todo ha sido un sueño", se repite.
Una idea lo saca de la oscuridad. ¿Quién sino ella, hace tres meses, habría aparecido en sus sueños para darle un motivo por el que vivir? ¿Quién sino ella le impulsaba a seguir su camino? Un ánimo renovado le hace saltar de la cama. Sabe que ella está con él, sólo hay que esperar a que vuelvan a cruzarse sus caminos.
Por fin consigue recordarla. La conoció hace seis meses, durante...
... la conferencia que dió aquel tipo gracioso. Siempre envidió su manera de tomarse la vida, por eso aquella debía de haber sido la típica conferencia en que empalaria al subnormal de turno que no le dejaba escuchar y después correria con 100 idiotas mas a que le firmara el maldito libro como si fuera un ejemplar único que venderia a la casa de subastas "Christie's". Pero no, no sucedió así.
En realidad era incapaz de recordar una sola palabra de la conferencia, ni siquiera los 2 mendrugos que le impedían oír con claridad habían captado su atención, delante suya, ella escuchaba con atención y a veces tomaba algunas notas en el bloc. Era preciosa, la manera de insinuar su delicado perfil tras ese largo cabello, esas manos suaves que rozaban el bolígrafo para hacerlo escribir, pero si algo le cautivó, fue esa sonrisa que le sacaba el conferenciante, esa inocencia que le cohibió en todo momento.
En el momento de hacer las preguntas al escritor recordó haberle hecho una que le rondaba la cabeza desde que compró el libro, pero sobretodo recuerda la mirada de ella la primera vez que se fijó en él.
La noche era realmente fría, le apetecía estar solo ese sábado y se metió en ese pub apartado, sintió un gran alivio al deshacerse del frío, subió por las escaleras de madera y enseguida quedó encantado con el ambiente del lugar, una guapa camarera se le acercó y lo acomodó en un sofá granate, pidió un té verde y se puso a hojear su ejemplar sin firmar, enseguida recordó a la chica que vió esa misma tarde: sus ojos, ese perfil, la sonrisa. Fué entonces, como si la intuición llamase al destino...
Paró de recordar, todo era agua en cántaro roto, ella desapareció como se desvanecen los sueños, por culpa de...